Saltar al contenido principal
Orianix

Pielia · Clínicas estéticas

Pielia, el software de gestión para clínicas estéticas

Vendiste un bono de seis sesiones. Se han consumido tres. Ni tú ni ella se acuerdan.

Pielia lleva la agenda, las fichas, los bonos y la facturación de tu centro. Y trae ocho agentes que avisan de lo que se te escapa: el bono parado, la clienta que lleva demasiado sin volver, la sesión de mañana sin confirmar y el mensaje que entra un domingo por Instagram.

Treinta minutos. Sin compromiso. Si creemos que no podemos aportarte valor, te lo decimos.

Tres cosas que se te escapan aunque el centro vaya lleno

Los bonos se quedan a medias

Se vende un bono de seis sesiones y se consumen tres. La clienta no se ha ido enfadada: simplemente dejó de venir y nadie se lo recordó.

Es dinero ya cobrado que se convierte en una reclamación futura y en una clienta que no vuelve. Y no aparece en ningún sitio: en la caja del día está todo bien.

Clientas fuera de ciclo

Cada tratamiento tiene su ritmo. Un retoque toca cuando toca, y si nadie avisa, la clienta lo aplaza, se le pasa, y para cuando se acuerda ya ha probado otro centro.

No es fidelidad: es un recordatorio que nadie manda.

La primera consulta entra por Instagram, un domingo

A las once de la noche, en un mensaje directo, preguntando el precio de la depilación de piernas. Si contestas el lunes a mediodía, ya ha preguntado en tres sitios más.

Y contestar el domingo tampoco es la solución. La solución es que conteste alguien que no libra.

El antes y el después, donde tiene que estar

En su ficha, por zona y por fecha, con el comparador deslizante. No en la galería del móvil de la esteticista.

Es la herramienta de venta más potente que tiene un centro estético, y casi siempre está en el sitio equivocado: en un carrete de fotos, mezclada con lo personal, imposible de encontrar cuando la necesitas delante de una clienta que duda.

En Pielia las fotos viven en la ficha de la clienta, ordenadas por zona corporal y por fecha, con el comparador que arrastras para ver el cambio. Al lado del historial de sesiones: qué bono, qué zona, qué parámetros de aparato y qué especialista.

Y con su ficha de piel delante — fototipo, alergias, contraindicaciones, embarazo, fotosensibilizantes — para que nadie tenga que preguntarlo dos veces ni acordarse de nada.

Un jueves cualquiera, de arriba abajo

  1. 9:30

    Recepción abre la pantalla del día. Las sesiones con sus huecos, las confirmaciones pendientes, las propuestas que hay que reclamar hoy y los bonos a punto de agotarse — que son las llamadas más rentables de la mañana.

  2. 10:00

    Llega una clienta habitual. Su ficha se abre con el bono y las sesiones que le quedan, el historial con los parámetros del aparato de la última vez, y las fotos de antes.

  3. 11:45

    Se completa una sesión y ocurren tres cosas solas: se descuenta del bono, se descuenta el producto del vial con su lote, y la ficha queda actualizada. Solo al completarla — nunca al agendarla, porque una sesión que no se ha dado no se ha consumido.

  4. 12:30

    Entra una valoración nueva. Se le prepara una propuesta con las sesiones incluidas, la caducidad del bono y el calendario sugerido, respetando los intervalos que exige el tratamiento.

  5. 17:00

    El panel avisa: catorce clientas fuera de ciclo esta semana. No es una lista para llamar una a una: el agente ya les ha escrito.

  6. 23:40

    Domingo. Entra un mensaje por Instagram preguntando precio. Contesta el agente, resuelve la duda y agenda una valoración para el martes.

La diferencia no es tener IA. Es que decida de verdad.

El software del sector programa envíos: una plantilla, una fecha, un botón. Si la clienta contesta algo que no estaba previsto, se acabó.

Aquí hay un agente que conversa. Entiende lo que pide, mira la agenda de verdad —con los horarios, las ausencias, las cabinas y los aparatos— y reserva. Cuando no sabe, pasa a una persona, y esa persona entra en la misma conversación sin empezar de cero.

Ocho agentes, y ves lo que hace cada uno

Recepcionista
Contesta Instagram y WhatsApp al momento y agenda valoraciones
Confirmación de sesiones
Recuerda a 48 h y a 3 h. Confirma o reagenda sola
Seguimiento de propuestas
Contacta a los 3, 10 y 21 días sin respuesta, hablando del tratamiento concreto
Inteligencia de llamada
Transcribe la llamada, la resume y actualiza la ficha
Bonos parados
Avisa cuando un bono lleva semanas sin consumir sesiones
Renovación de bono
Al quedar la última sesión, propone renovar
Fuera de ciclo
Detecta a quien lleva sin volver más de lo que toca a su tratamiento
Resumen del día
Lo que ha pasado y lo que viene, cada mañana

Y una cosa que no verás en ningún otro sitio: el panel te dice lo que cuesta cada ejecución. Si vas a dejar que una máquina hable con tus clientas, lo mínimo es que veas qué hace y qué gasta.

El agente se presenta como IA en su primer mensaje, y eso no se puede desactivar. Lo exige el Reglamento europeo de inteligencia artificial desde el 2 de agosto de 2026, y nos parece bien: nadie debería descubrir a mitad de conversación que está hablando con una máquina.

Lo aburrido, que es lo que te puede costar dinero

Esta es la sección que le interesa a quien ya tiene software y cree que no necesita cambiarlo.

Veri*Factu

1 de enero de 2027 para sociedades. 1 de julio de 2027 para autónomos. A partir de esas fechas, tu programa de facturación tiene que emitir registros conformes o no puedes facturar con él.

Pielia ya lo hace. Cada factura genera su registro de facturación encadenado: la huella de cada una incorpora la de la anterior, así que tocar una factura pasada rompe la cadena de todas las siguientes y se detecta. Los registros no se editan ni se borran — una factura mal emitida se corrige con una rectificativa, como debe ser. Con su QR de verificación, y remisión a la AEAT.

No es un extra. Viene puesto.

El IVA, que aquí es más delicado que en ninguna parte

La exención sanitaria depende de la finalidad del tratamiento y del profesional que lo presta. Un tratamiento puramente estético lleva el 21 %; uno con indicación médica puede quedar exento. Y en un centro como el tuyo conviven los dos todo el día.

En Pielia cada tratamiento lleva su régimen fiscal ya marcado, el sistema te obliga a indicar el motivo de exención cuando la aplicas —que es lo que exige el desglose— y avisa en los tratamientos de frontera.

La factura sale correcta sin que recepción tenga que interpretar la ley.

Los viales, con su lote y su frío

La toxina y el ácido hialurónico llegan en viales con lote y caducidad, se conservan refrigerados y un vial se reparte entre varias clientas. Un stock genérico de "unidades" no sirve para eso.

Pielia declara las unidades que consume cada tratamiento —"bótox tercio superior" descuenta 50— y las descuenta al completar la sesión, del lote que elijas, sugiriendo siempre el más próximo a caducar.

Trazabilidad hasta la clienta, que es obligatoria en producto sanitario. Y avisos de caducidad a 90, 30 y 7 días, porque producto inyectable caducado es dinero tirado y un problema serio.

El registro de jornada, resuelto de paso

Es obligatorio desde 2019 y la reforma en tramitación lo endurece: digital, personal, no manipulable, accesible en remoto y conservado cuatro años. El cuaderno y el Excel dejan de valer.

Pielia ya sabe quién trabaja y cuándo, porque es lo mismo que llena la agenda. El fichaje solo añade, nunca reescribe. Una corrección deja rastro y no se puede falsear.

Cabinas, aparatos y el médico que solo viene los jueves

El cuadrante refleja los turnos de cabina con sus solapes, qué especialista está formada en qué aparato, y los días que viene el médico para la parte inyectable.

Consecuencia práctica: la agenda no ofrece huecos que no existen. Ni una valoración con inyectable un día que no hay médico, ni un láser con quien no lo maneja.

Los datos de tus clientas son tuyos

  • Están en Europa. Base de datos y archivos en Estocolmo, automatizaciones en Núremberg. No salen de la Unión Europea. Las fotos de antes y después, en un almacén privado, no en una carpeta compartida.
  • Ningún dato identificativo llega a un modelo de IA. Los nombres, los teléfonos y las direcciones se sustituyen antes de que nada salga, dentro de la base de datos, y se recomponen al volver. El modelo ve lo que necesita para resumir; nunca de quién es.
  • Queda constancia de quién ha visto qué. Registro de accesos, consultable. Si algún día te lo preguntan, respondes con un listado y no de memoria.
  • Los plazos legales los lleva el sistema. Cuando un plazo legal choca con una petición de borrado, gana el plazo — y Pielia te lo explica en vez de fallar en silencio.
  • Antes de tocar un solo dato real firmamos el contrato de encargado del tratamiento. Es obligatorio cuando hay datos de salud de por medio, y en medicina estética los hay. Hasta entonces montamos todo con datos inventados.
  • Y cuando te vayas, te llevas tus datos y los borramos.

Cuánto cuesta

No publicamos tarifas, porque el precio de un centro de una cabina y el de uno de seis no se parecen y poner un número serviría para engañar a alguien. Lo que sí te podemos decir es qué mueve el presupuesto:

  • Cuántos centros.
  • Cuántas cabinas y cuántas especialistas con agenda propia.
  • Qué módulos quieres activos. No todos los centros quieren facturar con nosotros.
  • Cuántos datos hay que migrar, y en qué estado están. Traerlos de papel sale más barato que de un programa antiguo mal usado: ahí hay que limpiar antes.
  • Si quieres que el agente atienda solo Instagram y WhatsApp, o también el teléfono.
  • Cuánta gente hay que formar.

Todo va en dos partes: una implantación que se paga una vez, y una cuota mensual. En la demo lo calculamos contigo con tus números.

¿Y el teléfono? También lo puede coger un agente. No va incluido en Pielia: se monta sobre tu mismo sistema y se cotiza aparte.

Te lo enseñamos funcionando

Media hora, compartiendo pantalla, con tus tratamientos y tus horarios cargados. No una presentación: el producto.

Al terminar te dejamos un entorno de prueba solo tuyo para que lo trastees con calma y se lo enseñes a tu equipo. Lo tienes catorce días — después lo borramos con lo que haya dentro, para que no quede ningún dato tuyo dando vueltas por ahí.

Si vemos que no podemos aportarte valor, te lo decimos en la misma reunión.