En su ficha, por zona y por fecha, con el comparador deslizante. No en la galería del móvil de la esteticista.
Es la herramienta de venta más potente que tiene un centro estético, y casi siempre está en el sitio equivocado: en un carrete de fotos, mezclada con lo personal, imposible de encontrar cuando la necesitas delante de una clienta que duda.
En Pielia las fotos viven en la ficha de la clienta, ordenadas por zona corporal y por fecha, con el comparador que arrastras para ver el cambio. Al lado del historial de sesiones: qué bono, qué zona, qué parámetros de aparato y qué especialista.
Y con su ficha de piel delante — fototipo, alergias, contraindicaciones, embarazo, fotosensibilizantes — para que nadie tenga que preguntarlo dos veces ni acordarse de nada.