Saltar al contenido principal
Orianix

Ordenta · Clínicas dentales

Ordenta, el software de gestión para clínicas dentales

Tienes un plan de tratamiento de 4.000 € esperando respuesta desde hace tres semanas. Nadie lo va a llamar.

Ordenta lleva la agenda, la historia clínica, los presupuestos y la facturación de tu clínica. Y trae ocho agentes que hacen el seguimiento que hoy no hace nadie: confirmar citas, perseguir presupuestos, avisar de la higiene vencida y contestar cuando la clínica está cerrada.

Treinta minutos. Sin compromiso. Si creemos que no podemos aportarte valor, te lo decimos.

Tres agujeros que tiene toda clínica y ninguna mide

Presupuestos que se quedan en el aire

El plan está entregado, explicado y aceptado de palabra. Pasan tres semanas y nadie ha vuelto a llamar, porque en recepción hay cola y perseguir presupuestos no es de nadie.

Es el agujero más caro de la clínica y el que menos duele, porque no se ve. Un gabinete vacío se nota; un presupuesto de 4.000 € que se enfría, no.

Gabinetes vacíos

Falla la de las 11:00 y esa hora no vuelve. No es solo el tratamiento que no se ha hecho: es el sillón parado y el profesional cobrando.

La confirmación se hace a mano cuando hay tiempo, y cuando no hay tiempo no se hace — que es justo cuando la agenda va llena.

Pacientes que no vuelven

La higiene anual y la revisión de ortodoncia son el ingreso más previsible que tiene una clínica dental. Y se pierden por no avisar, no porque el paciente se haya ido a otro sitio.

Casi nadie lleva ese aviso. El que lo lleva, lo lleva en un Excel.

Un odontograma que un odontólogo se cree

Es la pantalla en la que se decide si un software dental es serio. Aquí está dibujada pieza a pieza.

Cada pieza tiene la forma que le toca. Corona con sus cúspides y raíz con las suyas: tres en un molar superior, dos en el inferior, dos en el primer premolar superior y una en el segundo, y la más larga de la boca en el canino. Todo se deriva del número FDI, no de una tabla dibujada a mano.

El esmalte y la dentina tienen su color. No los grises de la interfaz. Con grises, la carta parece un diagrama de flujo.

El color dice qué se hizo, no cómo de grave es. Ámbar caries, gris obturación, azul corona, rojo endodoncia, verde implante. Con la leyenda siempre en pantalla.

Una pieza puede tener varias cosas a la vez. Endodoncia y corona. Obturación con caries debajo. Ninguna borra a la anterior: quitar algo lo cierra con fecha y se queda en el historial de la pieza.

Y sabe qué sostiene qué. Un implante aguanta una corona sin que nadie lo haya programado como caso particular: cada marca declara qué soporte necesita y cada pieza calcula cuál ofrece.

Nada se pierde de un clic. Marcar una pieza como ausente pregunta antes, y te dice exactamente qué va a cerrar.

52 piezas, notación FDI, definitiva y temporal. Dibujado en vectores: se ve igual en el portátil de la consulta y en la pantalla de la sala.

Un martes cualquiera, de arriba abajo

  1. 8:40

    Recepción abre la pantalla del día. La agenda con sus huecos, las confirmaciones que faltan, los presupuestos que toca reclamar hoy y el material que ha bajado de mínimo. Todo lo que hay que hacer, en una pantalla, sin buscarlo.

  2. 9:15

    Entra un paciente nuevo. Su ficha se abre con la historia, la línea de tiempo, las alertas médicas a la vista —alergias, anticoagulantes, embarazo— y el odontograma.

  3. 11:00

    Cancelan. El hueco no se pierde: Ordenta busca a quién le viene bien adelantarse y la clínica elige cómo avisar — que llame recepción, un WhatsApp al paciente, o que llame el agente. Los tres son el mismo motor.

  4. 12:30

    Se presenta un plan de 4.200 €. El paciente acepta dos fases de cuatro. Ordenta lo entiende: el presupuesto se acepta línea a línea, y el plan nace con lo aceptado.

  5. 13:00

    Se completa una cita y ocurren tres cosas solas: se descuenta la sesión del plan, se descuenta el implante del stock con su lote, y se puede facturar sin volver a escribir nada.

  6. 20:10

    La clínica está cerrada y entra un WhatsApp. Contesta el agente, mira la agenda de verdad y da cita para el jueves.

La diferencia no es tener IA. Es que decida de verdad.

El software de gestión del sector programa envíos: una plantilla, una fecha, un botón. Si el paciente contesta algo que no estaba previsto, se acabó.

Aquí hay un agente que conversa. Entiende lo que pide el paciente, mira la agenda de verdad —con los horarios, las ausencias y los gabinetes— y reserva. Cuando no sabe, pasa a una persona y esa persona entra en la misma conversación, sin empezar de cero.

Ocho agentes, y ves lo que hace cada uno

Recepcionista
Contesta y agenda fuera de horario
Confirmación de citas
Recuerda a 48 h y a 3 h. Confirma o reagenda sola
Seguimiento de presupuestos
Contacta a los 3, 10 y 21 días, hablando del tratamiento concreto
Inteligencia de llamada
Transcribe la llamada, la resume y actualiza la ficha
Reactivación
Detecta al paciente que lleva sin venir más de lo que toca a su tratamiento
Postoperatorio
Mensaje de control tras una cirugía o una endodoncia
Recalls
Higiene anual y revisión de ortodoncia, cuando vencen
Resumen del día
Lo que ha pasado y lo que viene, cada mañana

Y una cosa que no verás en ningún otro sitio: el panel te dice lo que cuesta cada ejecución. Si vas a dejar que una máquina hable con tus pacientes, lo mínimo es que veas qué hace y qué gasta.

El agente se presenta como IA en su primer mensaje, y eso no se puede desactivar. Lo exige el Reglamento europeo de inteligencia artificial desde el 2 de agosto de 2026, y nos parece bien: nadie debería descubrir a mitad de conversación que está hablando con una máquina.

Lo aburrido, que es lo que te puede costar dinero

Esta es la sección que le interesa a quien ya tiene software y cree que no necesita cambiarlo.

Veri*Factu

1 de enero de 2027 para sociedades. 1 de julio de 2027 para autónomos. A partir de esas fechas, tu programa de facturación tiene que emitir registros conformes o no puedes facturar con él.

Ordenta ya lo hace. Cada factura genera su registro de facturación encadenado: la huella de cada una incorpora la de la anterior, así que tocar una factura pasada rompe la cadena de todas las siguientes y se detecta. Los registros no se editan ni se borran — una factura mal emitida se corrige con una rectificativa, como debe ser. Con su QR de verificación, y remisión a la AEAT.

No es un extra. Viene puesto.

El IVA de tu clínica, bien puesto sin pensarlo

Un empaste, una endodoncia o un implante están exentos de IVA por finalidad terapéutica. Un blanqueamiento o una carilla puramente estética llevan el 21 %.

En Ordenta cada tratamiento lleva su régimen fiscal, no un tipo de IVA suelto que alguien tiene que acordarse de cambiar. La factura sale bien sin que recepción tenga que interpretar la ley, y en los casos de frontera el sistema avisa.

El registro de jornada, resuelto de paso

Es obligatorio desde 2019 y la reforma en tramitación lo endurece: digital, personal, no manipulable, accesible en remoto y conservado cuatro años. El cuaderno y el Excel dejan de valer.

Ordenta ya sabe quién trabaja y cuándo, porque es lo mismo que llena la agenda. El fichaje solo añade, nunca reescribe. Una corrección deja rastro y no se puede falsear. Los informes salen con las horas ordinarias y las extra separadas.

Los implantes, con su lote

Trazabilidad hasta el paciente, que es obligatoria en producto sanitario. Marca, referencia, lote y diámetro, registrados en su historia.

El día que un fabricante retire un lote, la pregunta es «¿a quién se lo pusimos?» y hay que poder responderla en un minuto, no en una tarde.

Y lo que caduca

El material avisa a 90, 30 y 7 días. Los mínimos se calculan con el consumo real, no con un número puesto a ojo. Y las titulaciones del equipo —colegiación, seguro de responsabilidad civil, operación de instalaciones de radiodiagnóstico— avisan antes de vencer, no después.

Los datos de tus pacientes son tuyos

  • Están en Europa. Base de datos y archivos en Estocolmo, automatizaciones en Núremberg. No salen de la Unión Europea.
  • Ningún dato identificativo llega a un modelo de IA. Los nombres, los teléfonos y las direcciones se sustituyen antes de que nada salga, dentro de la base de datos, y se recomponen al volver. El modelo ve el contenido clínico que necesita para resumir; nunca de quién es.
  • Queda constancia de quién ha visto qué. Registro de accesos a historias clínicas, consultable. Si algún día te lo preguntan, respondes con un listado y no de memoria.
  • Los plazos legales los lleva el sistema. Historia clínica cinco años desde el alta de cada proceso, facturas cuatro, registro de jornada cuatro. Cuando un plazo legal choca con una petición de borrado, gana el plazo — y Ordenta te lo explica en vez de fallar en silencio.
  • Antes de tocar un solo dato real firmamos el contrato de encargado del tratamiento. Es obligatorio con datos de salud. Hasta entonces montamos todo con datos inventados.
  • Y cuando te vayas, te llevas tus datos y los borramos.

Cuánto cuesta

No publicamos tarifas, porque el precio de una clínica de un gabinete y el de una de cinco no se parecen y poner un número serviría para engañar a alguien. Lo que sí te podemos decir es qué mueve el presupuesto:

  • Cuántas sedes.
  • Cuántos profesionales con agenda propia.
  • Qué módulos quieres activos. No todas las clínicas quieren facturar con nosotros.
  • Cuántos datos hay que migrar, y en qué estado están. Traerlos de papel sale más barato que de un programa antiguo mal usado: ahí hay que limpiar antes.
  • Si quieres que el agente atienda solo WhatsApp o también el teléfono.
  • Cuánta gente hay que formar.

Todo va en dos partes: una implantación que se paga una vez, y una cuota mensual. En la demo lo calculamos contigo con tus números.

¿Y el teléfono? También lo puede coger un agente. No va incluido en Ordenta: se monta sobre tu mismo sistema y se cotiza aparte.

Te lo enseñamos funcionando

Media hora, compartiendo pantalla, con tus tratamientos y tus horarios cargados. No una presentación: el producto.

Al terminar te dejamos un entorno de prueba solo tuyo para que lo trastees con calma y se lo enseñes a tu equipo. Lo tienes catorce días — después lo borramos con lo que haya dentro, para que no quede ningún dato tuyo dando vueltas por ahí.

Si vemos que no podemos aportarte valor, te lo decimos en la misma reunión.